Ruido
hace el silencio,
la tormenta
del vacío,
el zumbido
en los oídos
que ensordece
en la nada.
Arde,
arde la piel
el aire rozando,
la ausencia,
la presencia
de lo vacuo,
de lo inerte,
de la luz lejana…
… del dolor.
Añoro
el toque
del dedo,
de la mano,
del labio…
Añoro
el roce,
el calor,
el candor,
el temblor…
Añoro…
Añoro la charada,
la fantasía.
¿Por qué?
¿Por qué
quiero vivir
de promesas,
de fragmentos
de historias?
¿Sólo acaso
la ficción
me llenará
de realidad?
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