El café de la mañana… De las 3 de la mañana

a cup of coffee with a spoon on a saucer

Los normales son extraños, mi querido lector.

Tienen creencias extrañas.

 

Por ejemplo, creen que el mundo sólo funciona de día. Que la noche sólo es para dormir por alguna extraña razón.

Pero el mundo sí funciona de noche. Y mucho.

 

silhouette of people walking on streets

 

A lo largo de muchos años de mi vida he sido un noctámbulo. Un caminante de la noche, que disfruta del silencio y ve en la oscuridad una cara familiar. Un ser de letras tranquilas, de jornadas bohemias, de colores y sabores, de formas distintas.

Me gusta la noche, mi querido lector.

Me gusta mucho.

 

 

La noche ha sido protagonista de mis mejores historias y, también, de mis peores momentos. La ausencia de luces y colores que distraen, la ausencia de ruidos que hacen girar mi cabeza en todas direcciones, de respiraciones, de voces, del trajín de cada día, de insulsas responsabilidades diarias.

Solo soy yo, y la oscuridad. Y el café.

 

 

 

Mi eterno acompañante en estos 41 años de resistencia a la normalidad, en medio de la tenue oscuridad, devela mis ideas en la noche larga. Con cada sorbo que acalla el mal sabor de boca del día a día, teñido de polvo, sol ardiente, humo disperso y mundana sobriedad, mi mente se adentra en sí misma.

Mi profundidad se dispara. Mi esencia se manifiesta. Mi reino toma luz y color, toma forma y voz en mi cabeza.

 

Gracias a una noche y un café, es que ideé este espacio donde comparto contigo mi viaje personal… O algo así. Al igual que esta noche, todas mis noches acompañan a mis voces, les permiten conversar. En medio de recuerdos, de lamentos y sonrisas, de momentos…

 

 

La noche es mi territorio, mi tiempo, mi espacio. Las sombras me permiten pensar con claridad, las ideas surgen, se manifiestan sin disimulo, crecen y se reproducen. Las medito, las reflexiono, las formo, las transformo, las deformo y las desformo.

Me gusta la noche, mi querido lector.

 

 

 

Mi luz favorita es la de la luna. Su color es mi color de luz favorito.

Qué sorpresa, ¿no?

 

En medio de la noche la música suena distinto, el sonido tiene otra luz, el sabor del café se siente más fuerte y rico que nunca.
Observo al mundo mientras duerme, sus secretos, sus bellezas y sus inmundicias me son reveladas con otro color, en medio de las sombras. Puedo pensar. Puedo sentir. Puedo ser, sin restricciones.

En calma. En paz.

 

Puedo caminar entre lunas, puedo pensar como quiera, las reglas no aplican en la oscuridad de la noche, mientras los que hicieron la norma, los normales, duermen apacibles creyendo que sus reglas y estupideces aplican a mí. No, mi querido lector. Las reglas de la noche son otras. Son mías. Mis reglas.

 

Muchas personas creen y predican que el mundo sólo funciona de día, pero viven engañados. La noche, tiene su propia vida. También funciona. El mundo, de hecho, está más despierto de noche. Y sus reptantes y caminantes también tenemos nuestra propia forma de funcionar.

La magia ocurre de noche. La conspiración, el ardid. El hechizo y el aquelarre encuentran su cénit en medio de la hoguera, con la sombra formándose tras sus cuerpos vacilantes, invitando al misterio. La pasión, el secreto y el misterio nacen, crecen, se reproducen y mueren en medio de distintos tonos de negro azulado.

La noche vive con cada uno de sus pasos.

 

Me gusta la noche, mi querido lector.

Me gusta, de hecho, pensar que me gusta la noche, mientras mi respiración sigue pausada y calmada con el frío aire surgido de las sombras apacibles. Mientras mis ojos, que pesan más y más, contemplan el vacío…

… Mis ojos me pesan.

Es la triste hora de dormir.

 

 

 

Buenas noches.

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